Búsqueda fármaco contra demencia senil une a cuatro laboratorios

La búsqueda de un fármaco contra la Demencia de Cuerpos de Lewy, (DCL), el segundo tipo de demencia senil más frecuente tras el Alzheimer, ha unido a cuatro laboratorios del Parque Científico de Barcelona para poner en marcha un nuevo proyecto de investigación contra esta enfermedad. Este consorcio, integrado por Laboratorios Esteve, Oryzon Genomics, Advancell y Crystax, además del banco de cerebros de la Universidad de Barcelona, es el primero que surge de la nueva política del departamento de Trabajo e Industria de la Generalitat catalana para incentivar colaboraciones y fomentar la Investigación y el Desarrollo de necesidades sociales, como es el caso de este tipo de demencia senil. Carlos Buesa, coordinador del proyecto, que se ha denominado Neurocure, ha explicado que la idea surgió tras ser identificada por primera vez por la Oryzon genomics, una proteína implicada en el desarrollo de la DCL y la oxidación de las neuronas que podría actuar como diana terapéutica. Esta proteína se encuentra en interior de unos cúmulos que aparecen en las neuronas cerebrales de las personas afectadas por esta patología, y que actúan como basureros moleculares. La Demencia de Cuerpos de Lewy es una enfermedad neurodegenerativa que se caracteriza por un deterioro mental con síntomas de Parkinson y rasgos psicóticos como alucinaciones visuales, además de otros problemas cognitivos que afectan especialmente a la atención y concentración. Se estima que esta patología llega a tener una frecuencia de un uno por mil en personas mayores, pero aunque tiene algunos mecanismos moleculares comunes con el Alzheimer no tiene tratamiento porque si se tratan los problemas motores empeoran los síntomas psicóticos. Según ha explicado Buesa, en la DCL la afectación se produce en la zona cortical o del raciocinio, mientras en que el Alzheimer resultan afectados los núcleos motores. El conseller de Trabajo de la Generalitat, Josep María Rañé, ha explicado al presentar el proyecto que este consorcio ha sido posible gracias a la existencia de nuevas empresas de base tecnológica que están especializadas en distintas etapas de la investigación para el desarrollo de nuevos fármacos que conviven con empresas consolidadas en el parque Científico de Barcelona, que ha actuado como catalizador. Las empresas que integran Neurozone compartirán los riesgos y la propiedad intelectual del proyecto, y disponen de un presupuesto de 600.000 euros para llevar a cabo los trabajos en los que están implicados más de unas veintena de investigadores. El 30% de este presupuesto lo ha aportado la Generalitat y el resto a partes iguales las empresas y se estima que tardarán unos tres años en tener resultados, aunque deberán pasar unos diez antes de tener en el mercado un fármaco, si es que los resultados son los esperados