| El importante incremento en la esperanza de vida, unido a los cambios producidos en la sociedad actual, y la progresiva incorporación de la mujer al mercado laboral, han hecho que se planteen serios conflictos a la hora de dar respuestas a las necesidades de las personas mayores. Con la edad aumenta la dependencia y cada vez son más los ancianos que precisan de ayuda a la hora de realizar las tareas cotidianas. Los problemas que hasta hace unos años se solventaban trasladando al mayor a vivir a la casa de uno de sus hijos, o alternativamente en la de cada uno de ellos dando lugar a lo que se ha denominado ancianos golondrina, o bien, cuando esto no era posible, internándoles en una residencia, encuentran ahora nuevos impedimentos. En primer lugar, ni las hijas ni las nueras -las tradicionales cuidadoras- se encuentran en casa para prestarles la atención que precisan. Por otra parte, la fuerte demanda de plazas residenciales ha dado muestra de las carencias del actual sistema para responder a los problemas de una sociedad cada vez más envejecida. Además, se ha demostrado que ninguna de las dos soluciones resultan totalmente satisfactorias para la salud física y mental del anciano, que es bruscamente arrebatado de su entorno habitual, con lo que se produce una importante merma en su calidad de vida. Ante esta situación, la atención domiciliaria se está convirtiendo en uno de los pilares básicos en el mantenimiento de la independencia del mayor. Cruzmalva En la actualidad, existen numerosas empresas dedicadas a ofrecer a las familias un servicio de atención domiciliaria. Pilar Mompeán, gerente de Cruzmalva, una de estas empresas afincada en Murcia, explica que los servicios que ofrecen son muy diversificados. «Van desde la realización de tareas domésticas a la atención personal y ayuda en las actividades de la vida diaria, así como el cuidado y apoyo a las personas con graves dependencias, sin olvidar las actividades que facilitan la integración social», comenta. Para Pilar Mompeán lo fundamental para que este servicio funcione es contar con personal cualificado y con una gran capacidad humana. En este sentido, Cruzmalva dedica importantes esfuerzos a la formación de sus trabajadores, a través del continuo reciclaje. La oferta de esta empresa consiste en un programa individualizado, concebido para atender las necesidades de cada unidad familiar. Para ello es preciso un estudio previo, que se traza con la colaboración de los familiares para poder acordar, de este modo, las tareas que se precisa realizar y asignar el cuidador que se ajuste mejor a las características de cada una de las familias. Con la finalidad de ofrecer un mejor servicio y atención a los ancianos, Cruzmalva facilita que el mayor conozca a varios cuidadores de su empresa de modo que, en ningún caso, tenga que ser atendido por un desconocido y que, en caso de que no esté disponible su cuidador actual, el profesional que le sustituya esté al corriente de las necesidades del mayor: medicación, enfermedades, etc. sin tener que recurrir a los familiares. La gerente de Cruzmalva asegura que la contratación de estos servicios no representa un elevado coste económico si se tiene en cuenta la relación calidad/precio. Su coste está en función de las horas contratadas, aunque se aplican tarifas especiales cuando se trata de programas de larga duración. «Nuestra ventaja es que, al disponer de personal suficiente, el servicio siempre está cubierto por cuidadores cualificados. Cruzmalva trabaja con calidad humana, no podemos explotar este valor», indica.
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